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miércoles, 14 de febrero de 2018

Me gusta palabrear (De aniversario)

El corazón, si pudiera pensar, se detendría
(Fernando Pessoa)

Este blog está de aniversario. Hace ya ocho años que echó a andar, que se inició poniendo la palabra en el aire y ahí sigue. Me gusta decir, o mejor, como decía Pessoa, me gusta palabrear. Cuando alguien dice bien, me estremezco, decía el portugués y yo añadiría, me emociono. Durante estos años las palabras, todas estas que aquí se reúnen y algunas más que quedan en los cajones o a medio terminar, han sido mi ventana y mi espejo. La ventana al mundo, a la realidad, a otros sueños, a otras emociones y a las emociones de otros. Un espejo de mi propia alma, de mis propios sueños, de mi propia realidad, de mis propios sentimientos. A veces escribo sin querer pensar, dejando que broten las palabras como volcanes, como un delirio, como haciéndome fiestas una vez que se engarzan, que se abrazan, tal vez. Otras veces, me dejo seducir en un cortejo lento, estudiado, medido, casi sin lugar a la improvisación ni a la espontaneidad.

Es también este blog un aprendizaje; en ocasiones la excusa que me ha llevado a curiosear, a estudiar, a investigar y en otras, el resultado de esa búsqueda continua. Búsquedas e indagaciones que se extienden a los campos más familiares de las técnicas narrativas, o de la composición lírica o los intentos de concisión y de brevedad. Rutinas cercanas a mi formación lingüística y literaria que han producido comentarios de lecturas, relatos o microrrelatos,  intentos poéticos o líricos…Pero también este blog me ha llevado a curiosear y a estudiar sobre arte, sobre historia, sobre música...o a estar atenta a los acontecimientos de la actualidad más inmediata invitándome a la reflexión serena y tranquila.

Hay también en este blog un cachito de muchas personas, de muchos de los que me seguís desde el principio, de los que me siguieron y se cansaron y de los que se han incorporado al seguimiento recientemente. Son pedacitos de algunas almas, de algunos corazones, de algunas críticas, de algunos ojos bellos que me han ayudado a crecer, a aprender y a amar(me).

Son cerca de trescientas entradas, no son muchas, claro; ocho años, diréis, dan para mucho más. Pero son las que he dado de mí. Algunas mantienen su frescura, otras han envejecido mal y la mayoría, probablemente no las recordaréis. Yo sí, recuerdo todas y cada una,  porque para que estuvieran aquí todas y cada una de ellas, he tenido que darles una personalidad, un alma y como en el juego de las prendas, para vestir mis escritos, muchas veces me he quedado  desnuda.

Por último, hay también en este blog  futuro y porvenir, porque lo que más me ilusiona es lo que me queda por hacer. Así que, a seguir poniendo la palabra en el aire; eso que ahora tanto leemos en las redes, work in progress. 

Y gracias.



Ángela Gutiérrez

Room in Brooklyn. E. Hopper




martes, 13 de febrero de 2018

En pocas palabras VI

Ahí está otra vez el viento helado
llenando de blanco el mapa del tiempo.
¡Contente, frío!
Espera,
mengua tu fuerza,
pues no está conmigo
quien me abraza.


Ángela Gutiérrez

Invierno. Picasso

jueves, 8 de febrero de 2018

Tarde de lluvia

Es esta una tarde de lluvia,
de cielo gris plomizo
y viento frío
que hiela las pestañas.
Es, sin duda,
una tarde de lluvia,
pero el cielo azul,
limpio y claro
y el sol hermoso y brillante
se colgaron
de aquel día de verano
y no se dan cuenta
de que esta,
es una tarde de lluvia.


Ángela Gutiérrez

Lluvia sobre el puente. Hiroshige

martes, 6 de febrero de 2018

Que tiemble el mundo...

Y ahora qué hago…

Cierra los ojos cuando los nudos se atraganten fuerte en tu garganta y no sepas deshacerlos y  lleguen hasta tu estómago y te aprieten en las paredes y casi te asfixien. Deja caer los párpados y siente mi abrazo sincero rodeándote, acariciando todos esos rincones de tu alma que tanto te cuesta mostrar.

Apoya tu mejilla en mi hombro y permite que tus  fantasmas y tus miedos abandonen tu cabeza. Deja que fluyan las emociones por tus brazos, por tus piernas, por tus manos, por tu voz y siente mi mano recorriendo despacio tus hombros, tu pecho, tu espalda.

Imagina que suena una de esas emocionantes y deliciosas canciones  que compartimos,  mientras bailas conmigo y observa como estalla el brillo de nuestros ojos cuando tú pones voz a mis palabras. Deja que se despeguen los pies del suelo y vuela, sin vértigo,  sin miedo, que se humedezcan nuestra  piel y nuestros labios, que se dilaten nuestras pupilas y nos engullan y nos lleven a nuestra atalaya desde la que observar los verdes y los marrones inabarcables de nuestro valle. Bébete la vida en ese instante, sin prisa, a sorbos, dejando que en nuestros abrazos eternos y seguros se siembre nuestra esencia.

Ahora,  abre los ojos y sonríe. Que tu sonrisa es la mejor de las brújulas. Y que tiemble el mundo ante nuestro abrazo.


Ángela Gutiérrez


lunes, 5 de febrero de 2018

Crisálidas

Buenos días, amor.
¿Has descansado?
¿Cómo se presenta el día?
Esta mañana el frío lo inunda todo.
Y sabes, me he  asomado a la ventana y no se ve el horizonte
y mucho menos, la Luna.
Medio cuerpo he sacado al aire de la azotea y ha congelado mis entrañas.
Aún no he abierto el periódico,
pero me asfixia la desolación en la garganta.
Ha estallado el dolor en la punta de mis dedos
y el tacto lo ha llevado hasta mi alma.
¿Cómo estás? ¿Desganado, serio?
Una explosión me despertó a destiempo, de madrugada;
se desintegró mi sonrisa y sentí pinchazos
que rodaban como lágrimas.  
Te dejo, me reclaman, tengo que disecar mariposas
y fumigar sus crisálidas.

Ángela Gutiérrez


domingo, 4 de febrero de 2018

Silencio

Valle querido, 
que hoy has amanecido
lánguido y gris, 
recibiendo mis lágrimas
y llenándome
de silencio.
Quédate en mí
mientras
me vacío de amor.

Angela Gutiérrez

Valle de Castril

lunes, 29 de enero de 2018

Tiempo prestado

Se reconocieron al instante
en el gozo de sus voces
y  en los susurros de sus labios
leyéndole la  piel.
Se disfrutaron entre sábanas ardientes,
al ritmo acelerado de sus latidos
y de sus besos insaciables.
Se abrazaron al abrigo tibio
de sus cuerpos desnudos,
entregados al calor de las risas y el deseo.

Pero se hizo de día,
cantó el gallo
y acudieron prestos, raudos,
los silencios volátiles,
las palabras olvidadas
y la callada voz de la rutina
devoradora de este tiempo
que nos prestaron para vivir.

Ángela Gutiérrez