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lunes, 16 de abril de 2018

Construye, crea


Hoy he subido a mi azotea después de muchos días. He visto que han nacido ya las primeras flores de la primavera: un par de rosas de color blanco, otro par rojo tinto y una amarilla a punto de abrir. Hay también gitanillas, huele a la menta que repta  por las jardineras y tiene flores abundantes la buganvilla. Pero el fin de semana ha habido tormenta y el cielo se ha desgarrado en un par de ocasiones. La última ha dejado a mis flores tiradas por el suelo, pisoteadas. Así me las he encontrado, aplastadas, muertas.

Me he sentado al sol templado del mediodía, en silencio, en absoluto silencio, recibiendo la luz en mi cara y no haciendo nada, absolutamente nada. Es un día calmo, no sé si el que sigue a la tormenta o el que precede a la tempestad. 

Primero he pensado en arrancar todas las plantas, troncharlas, sacarlas de raíz, limpiar los tiestos, dejarlos vacíos, terminar con todo y ahorrarme trabajo.

Después me he dicho ¡qué va! Limpia, acaba con las hierbas malas, arranca lo que estorba. Siembra, siembra de nuevo. Riega. No dejes que el viento te  traicione,  ni que destruyan tu pequeño paraíso los ataques gratuitos, la cobardía  y el rencor.

Construye, crea; es lo que te ha convertido siempre en alguien diferente a los demás.
Y siente. Siente. No sabes vivir de otra manera.

Ángela Gutiérrez



Son los verbos II

Tú.
Yo.
Nosotros.
Madrugada.
Se ha muerto
la Luna.
Y la noche
es noche oscura 
del alma.

Ángela Gutiérrez



martes, 10 de abril de 2018

Demasiado tiempo


Amanece un nuevo día; ha salido el sol como cualquier mañana de primavera; es un día normal, no aparece marcado en el calendario, ni señalado en el santoral y  las horas pasan  sin más; transcurren de uno en uno los segundos con absoluta normalidad; la luz avanza en el cielo y se acerca el atardecer; llega la noche y con ella el momento de intentar descansar; la madrugada se hace eterna; es cuando empiezan a doler las certezas y a llenarse la garganta de nudos,  aunque el sueño parece torpemente dispuesto a llevarme a un nuevo amanecer. Y aunque en la noche todos estamos más lejos y sin ti es tan infinita como un ya veremos, sale el sol y  hace ya demasiadas horas que dejaste de mirarme.

Amor, deben de haber secuestrado el tiempo.


Ángela Gutiérrez


viernes, 6 de abril de 2018

Manos

Tus manos hablan;
tienen ecos en relojes
y en mis alas.
En los versos de mis poemas
y en la música extremada.
Retumbaron en  el fuego
que prendió en las palabras
y se extendieron por el valle
anunciando las mañanas.
No quieras callarlas
dispersando el eco
por las costumbres marcadas,
los caminos alambrados
y los desvelos de madrugada.


Ángela Gutiérrez


Durero


miércoles, 4 de abril de 2018

Cae el tiempo


Llueve.
Y cuando llueve me embelesa la luz.
Hay días grises de todos los colores
y hoy es gris, gris,
solo gris.
Me han contado que tengo ojeras,
pero no son por ti, amor,
es que tengo insomnio.
Busco entre las canciones
trocitos de lo que siento,
me encontré con la soledad
y no pude conciliar el sueño.
Por el embudo de un reloj de arena,
se cae el tiempo.
Te volvería a vivir,
daría mil vueltas al reloj,
pero me engulle la arena,
me escurro entre los granos
y me hundo.
No vuelves, como no vuelve
el tiempo.

Ángela Gutiérrez


lunes, 2 de abril de 2018

Ojos que no miran


Me llamó
con un movimiento de su mano.
Me acerqué
conteniendo las lágrimas.
Lo miré
pero él no me veía.
Quise prestarle mis ojos
para que se mirara con ellos.
Si se hubiera visto desde mí,
no se comprendería.

Ángela Gutiérrez


Los amantes. R. Magritte

sábado, 31 de marzo de 2018

Hacer como si nada


Hay días en los que es muy difícil hacer como si nada.
Uno da vueltas y más vueltas estrujando la almohada,
lleno de escalofríos,
intentando abrazarse a sí mismo para espantar el miedo,
sintiendo cómo todo estalla en su cabeza
pero su cabeza no estalla.
Hay días en los que es muy difícil hacer como si nada.
Uno tiene que ser atado como Ulises
para no sucumbir al canto de las sirenas,
para que la luz de la Luna no nutra la espera,
huyendo de un cruce de miradas
que le empuje al precipicio de los besos
justo después de haberse roto las alas.
Hay días  en los que es muy difícil hacer como si nada.
Así que solo déjadme aquí, en un rinconcito;
prometo no molestar.
Y concededme un día sin memoria
para hacer como si nada.



Ángela Gutiérrez

Relojes blandos. Salvador Dalí